Un recorrido por las
instalaciones del colegio permitió constatar las precarias condiciones en las
que cerca de 200 alumnos se prestan a iniciar el año escolar.
La mayor preocupación de los
padres de familia y profesores de esto colegio ubicado en las faldas de un
cerro es que en cualquier momento el techo pueda caer y traerse consigo las
paredes de adobe.
Una de las explicaciones que
refiere, César Dávila Avanto, director del colegio, se deberían a la mala
calidad de los materiales y la pesada capa de armazón utilizados durante los
trabajos de mejora realizado por el Gobierno Regional de Lima a mediados del
año pasado.
“La infraestructura es
inadecuada hay 100% de peligro que el techo se caiga encima de los niños el
primer día de clases” sostuvo.
Un problema que se extiende
por la falta de seguridad y la necesidad de construir un cerco perimétrico que
deja a la intemperie el colegio en horas de la tarde y noche, registrando
destrozos a la propiedad de forma contínua.
“Encontramos botellas, viene
por acá a emborracharse, se pelean y nosotros sólo encontramos destrozos” dijo,
Ubalda Liberato, docente del plantel.
La falta del líquido
elemento y la mejora de los reservorios de agua es una historia aparte que los encargados
de este colegio tiene que afrontar día a día y no caer en un hacinamiento que
podría resultar perjudicial, pues el colegio tiene población estudiantil de
sectores de alejados como Agua Dulce y anexos.
La situación ha llevado a
solicitar la pronta atención de las autoridades, caso contrario radicalizarían
sus medidas.
“Caso contrario las labores educativas
en el colegio Juan Valer Sandoval no se van a iniciar el 4 de marzo” puntualizó
el director.
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